31 jul. 2010

ARTSPOKEN


Cerca de la Calle Ocho, en un galpón alto y largo, hay una joya teatral escondida. Mariangel Roca, diseñadora de vestuario, me llevó una noche. En el vestíbulo hay una colección de libros de arte, drama y hasta de homeopatía. Detrás de una larga cortina está la sala donde ocho sillones esperan al público. En las paredes cuelgan obras de artistas locales y en el piso, cuatro bases de madera, móviles y adaptables a cada actividad, hacen el escenario.
ArtSpoken habla el lenguaje del actor y del artista. Es un espacio que invita a la creatividad, la imaginación y la cultura: jóvenes descubren la actuación, actrices ensayan y escritores descargan, todo bajo la dirección de Yoshvani Medina, quién es además, escritor, hábil entrevistador y excelente anfitrión. En ese lugar suceden cosas inesperadas, transformaciones, revelaciones. Un joven actor se vistió de mujer y compartió con los asistentes convencido de su papel, consolidando así su personaje; un desamparado fue invitado a desayunar y terminó en el intercambio literario hablando con fluidez y elocuencia sobre arte y literatura. Una tarde Yoshvani me invitó a participar en los ensayos y me hizo creer una experta crítica teatral.
En el intercambio cultural de los domingos (bautizado con el nombre de desalmuerzo literario) nos subió al escenario y sin piedad nos sometió a su ya famosa “entrevista impublicable”. Frente a una decena de asistentes Yoshvani nos transmutó en laureados y aclamados poetas y escritores. El tiene esa cualidad: transforma a sus invitados, a sus discípulos y compañeros, les da la oportunidad de ser lo que quieran ser, mostrar sus talentos y expresarse sin obstáculos ni censura. Temo regresar, no vaya a ser que, retando mi temor al ridículo, termine recitando un poema en pleno escenario.
El teatro de la pequeña Habana pasó a ser mas cultivado, de mayor calidad y de menos nalga y tetas. El público, aburrido de obras mediocres, recibe con gusto las iniciativas que, como la de Yoshvani, enriquecen la cultura de la ciudad.
Los viernes, después de la presentación de la obra principal, se improvisa. Atrás se oye la risa de Yoshvani que disfruta tanto como sus invitados las ocurrencias de los actores. Al final, el público elige la mejor actuación. Pero la noche es larga. Entre vino y humo los actores y el público culminan la velada intercambiando ideas y experiencias en el mundo teatral.
Nos retiramos temprano; son las tres de la madrugada. Mariangel está satisfecha de que, después de cien horas de trabajo, los hábitos de Sor Juana Inés y Sor Angela quedaron divinos. Y mi marido tiene la esperanza de que esta madrugadera no se haga un hábito.


3 comentarios:

  1. Esta buenísimo!!! La historia, la noche y como esta redactado. Haydee

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  2. Maribel, esta es una verdadera joya de reseña, ¡me fascinó! No dejes tu blog; eres buenísima! Se me antojó mucho ir al lugar. Igual vamos un día.
    Te mando besos,
    Gloria

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