1 may. 2017


Cuando nos mudamos a nuestra casa hace cerca de un año,  conocimos a Lucy saliendo de la suya. Nos presentamos. Intercambiamos teléfonos y ofrecí mi ayuda para lo que necesitara; no importa la hora, insistí. Manipulaba con eficiencia su teléfono celular, grabando mi número con facilidad mientras hablábamos. Alisaba su pelo rubio enmarañado, sin peinar por días, y arreglaba sus multiples piezas de ropa, de diferentes tonalidades, que  vestía una encima de la otra de una manera desaliñada y al mismo tiempo bohemia, como si hubiese salido apurada y sin intenciones de encontrarse a nadie. Se disculpó por la facha. Procedió a recoger el correo y desapareció en la espesura de su jardín donde se esconde su casa, dejando la huella de su tanque de oxígeno arrastrado a todo lo largo del camino. En navidad le llevamos un Panettone que agradeció y celebró con entusiasmo.
No se le veía mucho de día. Su vida comenzaba a las once de la noche, cuando salía  arrastrando el tanque, abría y subía a  su camioneta Toyota con dificultad y ponía en marcha el motor calentándolo y acelerándolo por unos minutos. A toda velocidad desaparecía calle arriba en la oscuridad  y reaparecía una hora después, usualmente con bolsas de comida o take out. No es que yo sea una fisgona o la radio bemba del barrio, pero estoy pendiente de los ruidos, sobre todo desde el día que vi a un niño correr por el jardín a las tres de la madrugada. Pero esa es otra historia. Lucy me despierta. A veces no sale por días y en la noche, a la misma hora, recibe un encargo  de comida rápida: a veces es pizza, a veces chino. El repartidor hace milagros para llegar hasta la puerta; atraviesa un largo estacionamiento; pasa entre carros abandonados, decenas de cestos de flores,  carretillas y maquinaria de jardín. No hay  luz que alumbre su camino. Algunos repartidores encienden las luces altas del vehículo y eso ayuda un poco, pero no mucho porque la casa está alejada de la calle. Desde la puerta Lucy guía  “to the right… more to the right… up the stairs”. Finalmente recibe la compra en la puerta y mantiene conversaciones largas, como si no quisiera que la visita se fuera porque algo tiene que decir que ahora no recuerda. Y entre aguantar la puerta abierta con un brazo, mantener el tanque cerca sin que se caiga, recibir la  comida sin enredarla con los tubos de oxígeno, pagar y recibir el dinero de vuelta, todo se convierte en una complicada maniobra. 
Por días nevó y no supe de ella. No salió y ningún repartidor llegó. Decidí llamarla. Una voz leve, quejosa y entrecortada atendió. Lucy no estaba bien. No podía respirar. Me pidió que recogiera un medicamento en la farmacia. Decido cocinarle una sopa que la reconforte, y a esa sopa sigue otra que entrego en la puerta de su casa. Me pide disculpas por no dejarme  entrar. My house is not in good shape. Se siente obligada a conversar conmigo en agradecimiento a mi gesto. Me cuenta de su hijas. Respira trabajosamente después de cada frase. Tose. Insisto que descanse, que no hable, que aproveche la comida caliente. Comienza a nevar nuevamente y me despido. Cruzo a mi casa por un atajo.
Le llevo comida en envases de vidrio y luego compro unos más económicos de plástico. Ella agradece con efusividad, comentando sobre mis cualidades de cocinera. Dudo si come. Quizás no le apetezca. Quizás no le guste  la comida étnica. Hasta que un día me preguntó sobre  the mistery vegetal in the soup. Supe entonces que se había encontrado con un plátano sancochado en la sopa. Otro día comentó sobre el detalle de unas pasas escondidas en el guiso de una empanada; supe con satisfacción  que se comía mi comida y que además podía discriminar los ingredientes. Comencé a cocinar para uno más. Ahora añadía una porción, media taza adicional, un poco más de agua para que alcanzara para Lucy. Con esta motivación, decidí cocinar platos que tenía años que no intentaba. Le hice  empanadas de queso, sancocho y Miso Soup. Desempolvé mi paellera; compré calamares,  camarones, mejillones, azafrán y preparé un arroz  bajo la supervisión lejana de mi madre, quien es la reina de las paellas de este lado del Atlántico y del otro lado también. Saqué la flanera que me regaló mi suegra y me esmeré en preparar uno de mis mejores quesillos. Aprobó todos mis platos.
  El medicamento hacía  efecto y Lucy se sentía mejor, pero aún no salía con su Toyota, y siendo tan viejo y frágil y con las temperaturas heladas, lo más seguro es que no encendiera de todas formas. Había sucedido antes; la auxiliamos con los cables de batería a media noche, ingeniándonosla para introducir nuestro Mini en el bosque de su propiedad, sin aplastar las decenas de macetas de plantas muertas, empujando cortadoras de grama y otras irreconocibles máquinas  ocultas bajo lonas  deterioradas por la exposición a la lluvia, la nieve y el tiempo.
Dos policías del condado tocaron a mi puerta haciendo preguntas, sin revelar mucha información, pero exigiendo la mía y  sugiriendo que le eche un ojo a la casa. La entrada ha sido acordonada con  teipe amarillo y unos documentos firmados y sellados  han sido pegados a la puerta. En las noches una luz se enciende en su interior como si aún Lucy estuviera allí. 
Dejó de nevar  y me aventuro hasta su propiedad. Documento en fotos la casa, todos los detalles que alguna vez la hicieron un hogar. Lámparas, cascabeles, duendes y lagartijas gaudianas cuelgan entre los arboles en el camino hacia la puerta. Paso con cautela frente a la jaula de pájaros extintos. Los cascabeles colgados en las ramas de los arbustos anuncian mi paso. Rodeo la propiedad. La fachada lateral está descolorida y cubierta de una capa verde. Parece que la selva quisiera recobrar su área y las yerbas se cuelan entre las tablas de madera y el moho crece en el techo y la casa tiene el color a hojarasca, como en una intento de mimetismo. Algunas ramas de arboles han caído sobre el techo y lo han fracturado. La terraza trasera que da al río, está cubierta de todo lo que Lucy tuvo. Lavadoras y neveras de los años sesenta, setenta, ochenta… Mesas y sillas de distintas épocas acumuladas unas sobre otras a la intemperie. Encuentro una silla de jardín totalmente embullida por el follaje. Me detengo un rato y después de dudar sobre mi intervención, destapo, descubro la silla olvidada debajo de la maleza. Pienso que ha podido ser el lugar predilecto de las hijas de Lucy, correteando bajo los arboles, disfrutando la brisa y el agua del río correr y  los zorros y  venados pasar en las tardes otoñales. Las hijas que ahora están ausentes en su vida.
Me acerco a la puerta. Los carteles y la cinta se han despegado; esto me incita a ignorarlos. Condiciones infrahumanas dice un cartel. Inhabitable dice el otro. Encuentro la puerta abierta y decido recuperar mis envases de vidrio. En el interior de este rectángulo el papel tapiz se despelleja de los listones de madera dejando entrever el moho y la putrefacción. Hay un fétido, contaminado olor que se siente denso al respirar. Cubro mi nariz con el cuello de tortuga. Las ventanas no filtran mucha luz. Otras áreas parecen inaccesibles, como el segundo piso; las escaleras se pudrieron hace tiempo. Por lo visto Lucy solo habitaba la sala donde dormía en un sillón que alguna vez lució una fina tapicería blanca, pero que hoy está opaco y vencido con la silueta de su cuerpo marcado en él. Encima, arriba en el techo, hay una ventanilla  por donde se ve un pedazo de cielo. El control de la calefacción tiene los cables expuestos. La cocina está dilapidada, cayéndose a pedazos. Mis envases de comida son unos más de los cientos de  recipientes acumulados sobre el fregadero. No me atrevo a tocar nada. Me falta el aire. Mi vista se nubla. Lucy  moría en vida.
Y yo cocinándole sopitas.

28 feb. 2017

Recordando las mascotas de mi infancia.


Cuando éramos pequeños mi padre nos regalaba las más exóticas e inusuales mascotas. Mientras otros niños  enseñaban trucos circenses a sus perros, mis hermanos y yo  clasificábamos ratones blancos  en cuatro pestilentes jaulas: hembras, machos, recién nacidos con madres, y otros (inclasificables).  De esta manera evitabamos una masacre, que se comieran unos a otros como ya había sucedido. En una oportunidad contamos cerca de cincuenta ratones  y nuestra culebra Cleopatra -una tragavenados encargada a un amigo aventurero de mi papá, que despojaba  de sus  mascotas a los  aborígenes amazónicos-  no comía con la misma hartura con la que  los ratones se apareaban dentro de las jaulas. Cleo era todo un espectáculo. Los niños del vecindario  traían a sus primos a verla bajo la mirada vigilante de los adultos que  opinaban que si comía venado (como su nombre lo indicaba) podría repentinamente enroscar a un niño,  estrangularlo  y devorarlo, escupiendo después el cabello en un  eructo bestial;  aunque no medía más de tres metros... pero la imaginación es grande.  Nada de eso sucedió, aunque una muchacha que trabajaba en la casa desapareció en circunstancias sospechosas, nunca más supimos de ella y asumimos que  había regresado al Táchira porque echaba de menos al novio. Decía que Cleo era un espectáculo y los fines de semana encontrábamos niños aventurándose en el jardín  con emoción y  cautela, para verla enroscada en su jaula. Por lo general venían a verla comer, unos conmovidos, otros espantados  ante el  cruel espectáculo del ratón  tragado vivo y sin masticar. Un día la dejamos libre en el césped. Un grupo de  niños inadvertidamente quedó atrapado entre la culebra y el monte atrás. El mayor, ante el acecho de la boa, escalaba el monte agarrado con una mano de la rama de un árbol y con la otra  auxiliaba a los otros que gritaban aterrorizados mientras Cleo se acercaba más y más a ellos. Los gritos alertaron a mi  hermano quien salvó a Cleo de los escandalosos vecinos.  El caso es que Cleopatra murió tiempo después y la lloramos como a un perro y la enterramos cerca de la acera de una casa en construcción, la de los Bruni creo, debajo de  una cruz de palo que mi hermano  ensambló con pabilo. Ese día, casi rezamos y todo. Al poco tiempo, dado el éxito, mi padre nos trajo otra culebra. Como buenos hijos de creativo publicitario, no se nos ocurrió nada más catchy e imaginativo que  llamarla Cleo II. Y así tuvimos III y IV, todas Cleos, y todas morían y las enterrábamos en la misma área que al poco tiempo parecía el cementerio general.   Un día mi hermano exhumó las sepulturas y recolectó  los  huesos  y  pasó horas reconstruyendo los esqueletos. Al final cansados de tanta tragedia, probamos suerte con otra mascota, no sin antes soltar a los ratones blancos en el monte detrás de nuestra casa. Los pobres animalitos de dios corrían en todas direcciones. Entonces mi papá nos sorprendió con un mono, también amazónico.  Era un animal simpatiquísimo y alborotado (no recuerdo su nombre, quizás se llamaba Cleo también)  que vivía en la casa del perro (que también enterramos) y  cuyo mayor placer  era tocarse el pene con movimientos rápidos y  agitados, mientras mostraba los dientes. Cada vez que veo a Chris Kattan en el sketch de SNL, recuerdo al monito. Por suerte  zafó la cadena de su cintura, se liberó y se perdió en la selva de Colinas de Bello Monte junto a los ratones, un salchicha que nunca regresó, dos conejos, tres gatos. Nuestra aportación a la fauna local es indiscutible. 

20 feb. 2017

Fábricas de libros


       
        El trabajo del escritor -que muchos consideran hobby- es  de hormiguita.  Los textos pasan por  innumerables etapas y cientos de  revisiones antes de ser libros. Como manuscritos, durante su infancia y adolescencia literaria, son leídos por grupos de crítica - cual hormigas legionarias- quienes los escrutinan minuciosamente; son sometidos a examenes de eses y otras crueles pruebas; son descuartizados por despiadados caníbales de tinta roja; son atacados por padres y educadores con la espada de la moral y la convicción de la urgencia de una moraleja. Algunos textos sufren una de-construcción o colapsan sin chance de recuperarse y se resbalan  por un despeñadero literario del que ya no se puede salir. Sin embargo, en algunos casos, ¡milagro! un rústico manuscrito se va puliendo con cada revisión de la colonia literaria y se convierte en una joya.
Pero aún no es libro. Y aquí es donde la cooperación termina. Si el manuscrito  pasa el umbral de la editorial, se puede considerar muy afortunado. El editor examina el texto ya maduro y de su decisión depende que el escritor se convierta en autor. En este largo proceso, escritores y editores desechan los manuscritos que no cuajan, no cuentan con la calidad que un lector merece cuando invierte dinero y  tiempo en  un libro. Ese filtro debería ser la norma. 

      Ahora las dizque editoriales dañan la reputación de las editoriales serias.  De ellas se reciben  invitaciones a publicar, como se recibe junk mail. Los que solicitan manuscritos no son editores; son vendedores. Estas fábricas de libros proponen la “co-edición”: el escritor paga la impresión y ellos se encargan de la distribución y promoción del libro con la promesa de que el autor recibirá un 40 % de los derechos o regalías lo cual, según ellos, “…hace que sea sumamente fácil recuperar la suma adelantada para la adquisición de los ejemplares”. La realidad es que el escritor no solo pagará la impresión de su libro sin editar; también la promoción  correrá  por su cuenta, será el producto de su trabajo de venta, porque  distribuir un libro colocándolo en un par de librerías locales u ofreciéndolo en formato E-book, no es distribución como la fábrica de libros hace creer.   Good luck with that!
    La proposición incluye una aportación económica (entiéndase pago; lo que importa es el cash)  para la promoción, realización de presentaciones, escritos, etc. que se limita a 2800  €.
250 libros a 2800 euros = 11.20 euros x libro.
Entonces, el escritor crea un manuscrito, lo edita, paga por la publicación, promueve el libro y obtiene solo el 40 % de las ventas.   Se me ocurre la palabra parásito. Esos organismos que viven de otros chupándole la savia, la sangre… 
     Las fábricas  de libros  aprovechan la vulnerabilidad de los escritores que prueban su suerte intentando publicar y los envuelven en el tema de la auto edición y otras modalidades. Con la “co-edición”, se distancian  de la auto edición y el Vanity Press, términos un poco abusados en  los últimos tiempos y no  bien vistos por los editores. Los escritores, agotados de  mendigar oportunidades y ser rechazados, deciden auto publicar sus libros,  la única salida para unos manuscritos en vías de encajonamiento. (Parece una grosería, pero no lo es... aunque   debería serlo). Esperanzados, invierten dinero y tiempo en historias que  niegan perder. Y en ocasiones, crean sorpresas literarias.
Por otro lado, las mismas fábricas  publican cualquier cosa que les llegue mientras se pague por ello, sin importar la calidad. Las fábricas  irrespetan  a ambas partes: a lo escritores, burlándose de su labor en pro de la cultura y la educación,  y a los lectores haciendoles perder  tiempo y dinero con la adquisición de libros mal escritos, sin editar de cualquiera que se lanza a la aventura de querer ser autor, sin haber sido primero  escritor. Lo que falta es que surjan sweat shops, talleres de explotación laboral con escritores trabajando 24/7, durmiendo en colchonetas debajo del escritorio.
Yo no sé si la oportunidad de publicar con una editorial  de probada calidad, sólido legado literario,  que compense y valore el trabajo serio, llegue para todo escritor. Parece preferible ofrecer los manuscritos a una revista literaria, que entregarlos a oportunistas como estos.
Dos recomendaciones: escritores, no regalen su trabajo a cualquier mercader de libros. Si su decisión es la auto publicación, escojan muy bien su verdugo. Lectores, compren libros de probada calidad editorial, porque mucho de lo que  hay por ahí, es producto de estas  fábricas de libros, que no les importa mucho la procedencia de lo que publican. 
      





28 ene. 2017

Get a couple of signs and march down Capitol Hill


During the protest (as you call it) crazyness is not what I witnessed. Young and old were very civil and festive. Fact: No arrests were made. The Women’s March movement (as i call it) was a celebration more than a protest. But it’s difficult to predict the behavior of half a million people gathered together. But yeah, maybe you are right, there were some crazy individuals. I saw parents with their infants in strollers marching in through the dense crowd. I witnessed handicap people maneuvering with difficulty on their wheelchairs. I saw senior citizens slowly marching assisted by a cane. I saw no police; (after a while they probably realized they weren’t needed or necessary anyway) That was insane. It was also crazy that the port-a-toilets from the inauguration the day before, were all locked and people had to go to restaurant’s restrooms and managers invited people to use them. I saw public peeing by Capitol Hill, but they were just probably making a statement.

The WM extended for miles; crowds spilled into the streets and on the National Mall (where the inauguration had taken place the day before). Some were chanting and singing. Everyone had taken the time to design a home made sign and they were creative and expressed ideas about different issues, not only related to women and reproductive rights, but also about immigration, black lives matter, religion, social justice, gay rights, homelessness, environment, you name it. There was a guy with a “today is my birthday” sign and a little girl coloring her Love sign. The message was clear. Marchers were aware of the issues, wanted to get the message across. They want to defend freedom and democracy, the right to choose and disagree. And I disagree with the statement that marchers were people with no "substance".

If you believe in the freedom to choose your religion, your partner, your reproductive choices: if you think everyone deserves opportunities to grow and thrive, if you believe in justice and are against anyone who might obstacle these objectives, these goals, then you should get a couple of signs and march down Capitol Hill or you local government office.



 Es la hora de hacer un par de pancartas y marchar frente al Capitolio

Durante la protesta (como la llamas) locura no fue lo que presencié. Jóvenes y viejos fueron civiles y festivos. De hecho, no se realizaron arrestos. El movimiento de la Marcha de las Mujeres (como yo lo llamo) fue una celebración más que una protesta. Pero es difícil predecir el comportamiento de medio millón de personas reunidas. Tal vez tienes razón, hubo algunos individuos locos. Vi padres con bebés en sus coches marchando a través de la densa multitud. Fui testigo de personas con discapacidad que maniobraban con dificultad en sillas de ruedas. Vi ancianos marchando lentamente asistidos por un bastón. No vi policías; (probablemente se dieron cuenta de que no eran necesarios de todos modos) Eso fue una locura.También lo fue que los port-a-toilettes de la inauguración del día anterior estuvieran todos cerrados y la gente tuviera que ir a los baños de restaurantes cercanos y los gerentes invitaban a usarlos. La Marcha se extendió por millas. La multitud se derramó en las calles y en el National Mall (donde la inauguración presidencial había tenido lugar el día anterior). Algunos cantaban. Todos se tomaron el tiempo de diseñar una pancarta hecha en casa; fueron ideas creativas y bien expresadas sobre diferentes temas, no sólo relacionados con las mujeres y sus derechos reproductivos, sino también sobre inmigración, religión, justicia social, derechos de los homosexuales, ambiente, etc. Había un individuo con una pancarta que decía "hoy es mi cumpleaños" y una niña que coloreaba su cartel de Love, amor, en la acera. El mensaje estaba claro. Los manifestantes se mostraban preocupados con las intenciones del nuevo gobierno, querían transmitir el mensaje, defender la libertad y la democracia, el derecho a elegir y discrepar. Y discrepo con la declaración de que los manifestantes eran personas sin "sustancia".

Si crees en la libertad de elegir tu religión, tu pareja, tus opciones reproductivas; si piensas que todos merecemos oportunidades de crecer y prosperar, si crees en la justicia y estás en contra de que cualquier individuo o institución pueda obstaculizar esos objetivos, ahora es la hora de hacer un par de pancartas y marchar frente al Capitolio o la oficina de tu gobierno local.












20 ene. 2017

FOTOS DE LA MARCHA


La Marcha de las Mujeres en D.C.  reunió a  ciudadanos que  ven con preocupación los posibles reajustes de las leyes relacionadas con los derechos reproductivos en Estados Unidos. Pero además, la marcha sirvió para recordar otros muchos temas en el tapete como, los derechos de los immigrantes, el medio ambiente, justicia social, educación, seguridad social y el desagrado hacia nuestros representantes en el gobierno. 





























                                         





































La situación actual de la mujer -  Blog entry 2015
  
    Las mujeres a lo largo de los años han obtenido  la igualdad necesaria para convertirse en seres productivos de la sociedad: Cuentan con los mismos derechos, las mismas oportunidades, iguales libertades civiles, laborales y deciden sobre sus vidas y sus cuerpos. Todo esto de la igualdad femenina está tan trillado, ¿verdad? Eso quedó atrás en el siglo pasado, en los años 60 y 70 con la quema de los sostenes y la liberación femenina, o un poco antes cuando la mujer obtuvo el derecho al voto al final del siglo XIX. Pero, vayamos a los hechos. Juzguemos por nosotros mismos. Analicemos la situación actual de la mujer en el mundo.
    Comencemos en España donde la ley del aborto, vigente desde 1985, fue abolida recientemente. Los derechos de la mujer embarazada a decidir sobre su cuerpo han sido eliminados de un plumazo. De esta manera, se atenta contra la salud de la mujer ya que se predice que se practicarán 50.000 abortos clandestinos. En África, violadores sexuales son sentenciados a cortar el césped. Esa fue es sentencia: labor de jardín; una muy ligera para castigar un delito denigrante que afecta la salud física y emocional de la mujer y con la que se demuestra una clara desigualdad ante el sistema judicial. Hoy aún están secuestradas cientos de niñas en Nigeria, donde un grupo radical las mantiene cautivas evitando que se eduquen, crezcan, progresen, salgan de la pobreza y se liberen del yugo que domina sus vidas. Y es que las mujeres en algunos países no cuentan con derechos. Por ejemplo, en Arabia Saudita a la mujer no se le permite manejar, salir en público, asistir a eventos comunitarios ni ser vistas sin el atuendo llamado burqa que cubre sus cuerpos. En la China y la India, las mujeres sufren discriminación incluso antes de nacer. Las hembras no son deseadas en las familias y son desechadas. En los países musulmanes y África las niñas son obligadas a sufrir las torturas más bárbaras como la práctica de la mutilación clitórica o la plancha de senos en nombre de la tradición, la religión y de la virtud. Otra evidencia más de la violación de los derechos humanos. En Afganistán las niñas de 6, 8, 10 años son obligadas a contraer matrimonio con hombres que las cuadruplican en edad y los mismo trata de implementar Irak contemplando la aprobación de una ley que permita casar a niñas a partir de los 8.8 años de edad. Muchos de estos ejemplos  suceden bajo un patriarcado sujeto a tradiciones arcaicas. Y ¿quién puede olvidar a Malala?  
Herida de  bala porque luchó por asistir a la escuela, recibir una educación y porque exhortó a otras niñas a hacerlo.
   Vamos a Latinoamérica. Uno de los problemas más grandes en los países latinos es la violencia doméstica. En muchas naciones las mujeres son propiedad del hombre y mueren luchando por su independencia. El feminicidio es el pan de cada día. En algunos países las niñas no tienen la oportunidad de educarse. En todos estos casos está presente la desigualdad social, cultural, económica, la violación de los derechos de la infancia, de la integridad y del respeto hacia la mujer.
Por suerte en Estados Unidos no existe ese problema.   En E.E.U.U. las mujeres no sufren discriminación, ni desigualdad, ni feminicidio y cuentan con plena libertad de decidir sobre cuestiones de salud. ¿O sí? En realidad, las mujeres en Estados Unidos tienen cada día menos derechos sobre su cuerpo, pierden el derecho a decidir sobre su sexualidad y sus derechos reproductivos. ¡Hasta el derecho y el placer de amamantar a sus hijos está en peligro de ser ilegal!  En América las mujeres son apresadas por amamantar a sus hijos en público; son acosadas sexualmente en escuelas y universidades; son violadas en el servicio militar. 
    Las revoluciones de finales del siglo X permitieron grandes avances, entre ellos el derecho al voto. La revolución femenina de los años 60 impulsó beneficios jurídicos, de tipo laboral y libertades personales importantes. Contamos con varias mujeres presidentes en Latinoamérica, además de otras muchas en posiciones de autoridad e influencia. Pero aún hay un largo camino que recorrer, hay mucho que enseñar y mucho que aprender. Qué no se crea que las mujeres han conseguido su verdadera igualdad. Qué no se piense que ha sido un éxito rotundo. Las mujeres necesitan que la sociedad se eduque. La educación, la información y el conocimiento de la situación actual de la mujer en el mundo son solo unas pocas herramientas para crear conciencia y erradicar la discriminación, promover la justicia, la igualdad y remontar los obstáculos que atentan contra el futuro, la salud y la vida de las niñas y las mujeres del mundo.





2 nov. 2016

El reto del bilingüalismo

En Estados Unidos el reto de los padres de enseñar español a sus hijos es inmenso. El deseo de los niños hispanos de pertenecer, de formar parte integral de su escuela, de un grupo social y de la cultura americana, les impide aprender y usar el idioma español a plenitud. Debido a que los hispanos son presentados por los medios de comunicación (y personajes influyentes) como delincuentes, ignorantes y una carga para la sociedad, ¿cómo culpar a los niños de querer distanciarse del idioma español para mantenerse al margen de la imagen negativa?  
 Por suerte algunas instituciones públicas y privadas ofrecen actividades que promueven valores positivos, que enorgullecen y motivan a los niños y jóvenes a identificarse con su hispanidad e incrementar su interés por la cultura y la literatura en español.
La Feria Internacional del Libro de Miami es una de ellas. La MBF, en sus siglas en inglés, celebra la literatura y la cultura hispana. Este evento se realiza gracias a  la fusión de Books and Books, bajo el auspicio del gobierno de la Ciudad de Miami, el Miami Dade College y otras organizaciones como el National Endowment for the Arts  y entes privados. En la feria se realizan actividades como  la  Callejuela de los Niños que incluye teatro, cuenta-cuentos y presentación de autores e ilustradores de libros bilingües. Cuenta también  con el Programa de Autores Iberoamericanos, ofreciendo a la comunidad multicultural de Miami la alternativa de conocer más a fondo la literatura contemporánea en español incluyendo la bilingüe para niños y jóvenes. Mariela Gal, Gerente del Programa de Autores Iberoamericanos de la Feria del Libro de Miami explica que el programa  es  único en el país y el que más receptividad tiene. Recibe a más de 60 autores de Latino e Iberoamérica. La comunidad multicultural de Miami  tiene la oportunidad de conocer de cerca lo mejor de la literatura contemporánea incluyendo autores infantiles bilingües. En el Programa de Autores Iberoamericanos, Mariela Gal se interesa en ofrecer a los adultos las herramientas necesarias para que  puedan brindar a sus hijos, familiares o alumnos una literatura en español de calidad. Gal opina que: "Muchas veces, en una ciudad multicultural como Miami, se piensa que cualquier cosa que esté escrita en castellano sirve o funciona para incentivar el bilingüismo. Personalmente, creo que si bien debe haber qué leer -es un primer paso necesario- es hora de hacer hincapié en la calidad de lo que ofrecemos a los más chicos. ¿Cuántas veces nos hemos topado con libros con faltas de ortografía, o cuentos con tramas que no cierran por ninguna parte?” 
Gran y lamentable verdad.
Con esta idea en mente durante la Feria del Libro se organiza, en conjunto con la Fundación Cuatrogatos, un seminario para padres y docentes que deseen incursionar en el vasto mundo de la literatura infantil y juvenil. Al seminario  se suman  autores  locales que presentan sus obras, conversan sobre el estado actual de la industria y participan en mesas redondas sobre distintos tópicos. Este año el tema es Apuntes sobre el humor, la música y la infancia. También durante la feria  autores locales leerán   en el área infantil (Generation Genius) Estas iniciativas se presentan una vez al año y crean un gran impacto cultural en Miami. La asistencia a estas actividades es la forma como apoyamos a los autores infantiles y los organizadores detrás de la escena que las hacen posibles. La Feria del Libro comienza el 18 de Noviembre.